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Internacional

Trump intenta un 'blitz' diplomático en la ONU para lograr los éxitos que se le resisten en Irán y Ucrania

Renan Filho Por Renan Filho · 2026-09-23

El presidente estadounidense despliega una ofensiva en la Asamblea General con reuniones paralelas y una resolución sobre desnuclearización. Enfrenta resistencias de europeos y rusos, mientras busca mostrar resultados antes de las elecciones de medio mandato.

Nueva York, sede de Naciones Unidas. Donald Trump ha aterrizado esta semana con una agenda tan ambiciosa como frágil: lograr avances concretos en dos frentes que hasta ahora se le han resistido en su segundo mandato —el programa nuclear iraní y una salida negociada para la guerra en Ucrania. La Casa Blanca ha calificado la ofensiva como un «blitz diplomático», con más de una docena de reuniones bilaterales, una propuesta de resolución del Consejo de Seguridad y contactos informales con actores que Washington normalmente desdeña.

La estrategia, filtrada a medios como The Wall Street Journal y confirmada por el Departamento de Estado, busca aprovechar el escenario de la Asamblea General para forzar compromisos que en Ginebra o Viena llevan meses estancados. Trump necesita un triunfo de política exterior antes de que el Congreso, dominado por una mayoría demócrata desde 2024, recorte aún más su margen de maniobra presupuestaria.

Contexto: ni Teherán ni Moscú han dado señales de ceder. Irán continúa enriqueciendo uranio al 60%, según el último informe del OIEA publicado el 15 de septiembre, y mantiene su veto a las inspecciones sorpresa. Ucrania, por su parte, insiste en recuperar Crimea y el Donbás por la fuerza si no hay garantías de seguridad —algo que Rusia rechaza de plano. Trump, que durante su primer mandato ya retiró a EE.UU. del acuerdo nuclear iraní y amenazó con abandonar la OTAN si los aliados no aumentaban su gasto, ahora propone lo que su equipo llama «un marco realista de coexistencia». Traducción: un congelamiento del conflicto ucraniano con zonas desmilitarizadas y una supervisión internacional del programa nuclear persa a cambio del levantamiento gradual de sanciones.

Por qué importa: el resultado de esta semana marcará la narrativa de la administración Trump de cara a 2027. Si consigue algún acuerdo, aunque sea parcial, podrá venderlo como prueba de que su enfoque transaccional —presión máxima combinada con concesiones tácticas— funciona. Si fracasa, los halcones neoconservadores dentro de su propio partido lo acusarán de debilidad. La Bolsa de Nueva York ya reaccionó el lunes con ligeras caídas en el sector energético ante la incertidumbre sobre un posible alivio de sanciones a Irán, que podría inundar el mercado de petróleo.

Análisis FORTIS: aquí hay una tensión clásica entre el discurso de libre mercado y la realidad del intervencionismo estatal. Trump, que se presenta como defensor de la soberanía nacional y crítico de la burocracia multilateral, está usando precisamente esa burocracia para intentar imponer sus condiciones. No hay contradicción: lo que busca no es un orden global gobernado por la ONU, sino un instrumento para legitimar su propia agenda. El problema es que la ONU no funciona como una asamblea de accionistas donde el mayor accionista decide. En un organismo donde cada veto vale lo mismo, la presión económica —que EE.UU. aún puede ejercer unilateralmente— suele ser más eficaz que las resoluciones. Desde una óptica liberal-conservadora, lo sensato sería que EE.UU. actuara sin pedir permiso a nadie, como hizo al eliminar al general Soleimani en 2020. Pero Trump sabe que el coste político de una acción militar directa contra Irán o de un abandono abrupto de Ucrania sería demasiado alto en vísperas electorales.

Contrapunto: no todos los analistas ven esta ofensiva con buenos ojos. El Consejo Europeo, a través de su portavoz principal, ya ha advertido que «cualquier acuerdo con Irán que no incluya a las demás partes del JCPOA será inviable en la práctica». La Cancillería alemana, en un comunicado interno filtrado por Der Spiegel, califica la estrategia de «unilateralismo disfrazado de multilateralismo». Por su lado, el Kremlin ha dicho, mediante su portavoz Peskov, que «no aceptará condiciones que impliquen la pérdida de territorio que constitucionalmente es ruso». Estos puntos son ciertos: sin el respaldo europeo y chino, las sanciones contra Irán pierden buena parte de su efectividad. Y sin un compromiso creíble de no expansión de la OTAN, Rusia no cederá un milímetro. Trump, al jugar solo, puede quedarse sin fichas.

Renan Filho
Sobre o autor
Renan Filho
Editor-Chefe do FORTIS News

Editor-chefe do FORTIS News. Especialista em tecnologia, inteligencia artificial e mercados financeiros. Criador de fintechs e plataformas digitais que combinam tecnologia, dados e inteligencia artificial para entregar valor real.