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Internacional

Defensa nacional 4.0: Tierra, mar, aire y redes sociales para evitar una nueva invasión en España

Renan Filho Por Renan Filho · 2026-09-23

Mientras el Gobierno dilapida recursos en ministerios ideológicos, la amenaza geopolítica crece. La única defensa creíble combina poderío militar clásico con ciberguerra y una sociedad civil informada, sin complejos ni burocracia inútil.

El debate sobre la seguridad nacional en España ha estado secuestrado por una izquierda que prefiere hablar de memoria histórica antes que de misiles. Mientras tanto, el mundo real se rearma. La invasión rusa a Ucrania y las tensiones en el norte de África han dejado claro que la geografía ya no es suficiente como defensa. Hoy, proteger la soberanía española exige una estrategia integral que combine los dominios clásicos —tierra, mar y aire— con el ciberespacio y, sí, las redes sociales.

El gasto militar español sigue muy por debajo del 2% del PIB comprometido con la OTAN. Según datos del SIPRI (Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo), en 2025 España destinó apenas un 1,28% de su PIB a defensa, muy lejos del 2% exigido y del 3,5% que ya gastan Polonia o Estados Unidos. Esto no es un capricho de la Alianza Atlántica: es una necesidad operativa. Un país que no invierte en sus Fuerzas Armadas está delegando su seguridad a terceros, algo que ningún liberal-conservador debería aceptar.

La amenaza no es hipotética. En 2022, el Ministerio de Defensa confirmó un incremento del 400% en las incursiones de aeronaves rusas y argelinas en el espacio aéreo español, según datos recogidos por el Estado Mayor de la Defensa. Marruecos, por su parte, mantiene una presión constante sobre Ceuta y Melilla, mientras que Argelia utiliza el gas como arma geopolítica. La respuesta del Gobierno de Sánchez ha sido, en el mejor de los casos, tibia. En el peor, ha cedido soberanía en la crisis diplomática con Argelia de 2022, cuando España cambió su posición sobre el Sáhara Occidental, según informó El País en marzo de 2022.

Aquí entra el concepto de defensa 4.0. No se trata solo de comprar tanques o fragatas —aunque también—. Se trata de entender que una invasión moderna empieza mucho antes de que el primer soldado cruce una frontera. Empieza con una campaña de desinformación en redes sociales, con un ciberataque a las infraestructuras críticas, con la manipulación de la opinión pública para dividir a la sociedad. En palabras del almirante general Teodoro López Calderón, jefe del Estado Mayor de la Defensa, en una comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso en abril de 2024: "La guerra híbrida es ya la nueva normalidad. España necesita capacidades en el ciberespacio y en la guerra cognitiva tanto como necesita misiles".

El problema es que el Gobierno actual ha preferido recortar en defensa y aumentar el gasto en partidas ideológicas. Según el Informe de Ejecución Presupuestaria de 2025 del Ministerio de Hacienda, el gasto en el Ministerio de Igualdad creció un 12% interanual, mientras que Defensa apenas subió un 2,3%, muy por debajo de la inflación. En FORTIS NEWS creemos que la prioridad de un Estado mínimo no es financiar asociaciones feministas, sino garantizar la seguridad de los ciudadanos. Cada euro gastado en un ministerio sin utilidad práctica es un euro que no se invierte en proteger las fronteras.

Pero no todo es responsabilidad del Ejecutivo. La sociedad civil también tiene un papel. La defensa nacional no es solo cosa de militares. Es cosa de ciudadanos informados, de empresarios que invierten en tecnología de doble uso, de periodistas que no repiten propaganda enemiga. La educación patriótica, tan denostada por la izquierda, es esencial para que un país sepa lo que está defendiendo. Sin un relato compartido de lo que significa ser español, cualquier esfuerzo militar es en vano.

Por supuesto, hay quien dirá que esto es alarmismo. Que España no está en guerra y que gastar más en defensa es una provocación. Esa es la misma lógica que llevó a Europa a desarmarse antes de 1939. Los datos, sin embargo, son tozudos. Según el Índice Global de Paz 2025 del Institute for Economics and Peace, España ha caído seis puestos en el ranking de países seguros en los últimos cinco años. La tendencia es clara: o nos tomamos en serio la defensa o pagaremos las consecuencias.

La solución pasa por tres ejes. Primero, cumplir con el 2% del PIB en defensa, con un plan plurianual que evite los vaivenes presupuestarios. Segundo, crear un mando conjunto de ciberdefensa que coordine al Ejército, el CNI y las empresas estratégicas. Tercero, fomentar una cultura de defensa en las escuelas y universidades, explicando la historia de España sin complejos ni revisionismo. En definitiva, tierra, mar, aire y redes sociales. Una defensa integral para una amenaza integral.

**P: ¿No es un gasto excesivo en defensa una medida belicista que aleja a España de la diplomacia?** R: Al contrario. La historia demuestra que la paz se consigue con disuasión, no con debilidad. La OTAN no ha evitado guerras por ser pacífica, sino porque sus miembros estaban armados. España puede ser diplomática y tener un ejército moderno. No son excluyentes. De hecho, la falta de inversión militar debilita la posición negociadora de España en foros internacionales.

**P: ¿Cómo se financia ese aumento del gasto sin subir impuestos?** R: Reduciendo el gasto político e ideológico. España se gasta más de 1.200 millones de euros al año en subvenciones a partidos, sindicatos y asociaciones varias, según el Tribunal de Cuentas. Eliminar esos chiringuitos y destinar ese dinero a defensa no solo es posible, es deseable. Un Estado mínimo no financia propaganda, protege fronteras.

Renan Filho
Sobre o autor
Renan Filho
Editor-Chefe do FORTIS News

Editor-chefe do FORTIS News. Especialista em tecnologia, inteligencia artificial e mercados financeiros. Criador de fintechs e plataformas digitais que combinam tecnologia, dados e inteligencia artificial para entregar valor real.