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Economia

El nuevo plegable con Android 17 y One UI 9 llega a España con descuento: 12 GB de RAM y 256 GB a precio competitivo

Renan Filho Por Renan Filho · 2026-09-24

Samsung ha lanzado en España su último plegable con Android 17 de serie, One UI 9, 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, y ya se ofrece con un descuento inicial que lo sitúa por debajo de los 1.200 euros. Una jugada de mercado que contrasta con la presión fiscal que encarece la tecnología en Europa.

El mercado español de teléfonos plegables acaba de recibir un nuevo competidor que promete marcar un antes y un después en la relación calidad-precio. Samsung ha confirmado, mediante un comunicado oficial remitido a los medios el pasado lunes, que su nuevo modelo Galaxy Z Fold 7 —nombre interno Q7— ya está disponible en las tiendas españolas con una promoción de lanzamiento que lo deja en 1.199 euros, frente a los 1.499 euros de su precio recomendado. El dispositivo monta Android 17, la última versión del sistema operativo de Google, y la capa de personalización One UI 9, además de contar con 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento interno.

La oferta, válida hasta el 15 de octubre según la página oficial de Samsung España, incluye también un año de Samsung Care+ gratuito y la posibilidad de financiar el terminal sin intereses a 24 meses. El descuento, de 300 euros, es una estrategia agresiva para ganar cuota en un segmento que en España creció un 34% en el último año, según datos de la consultora IDC publicados en agosto. Sin embargo, lo que más llama la atención es que el fabricante surcoreano haya decidido incluir Android 17 de fábrica, cuando muchos competidores aún actualizan sus modelos a la versión anterior.

¿Por qué importa este lanzamiento? Porque demuestra que la competencia en el mercado de los plegables sigue siendo feroz y que los consumidores españoles pueden beneficiarse de precios más bajos cuando las empresas deciden ajustar sus márgenes. En un contexto donde el IVA del 21% y los impuestos especiales a la importación de componentes electrónicos encarecen los dispositivos entre un 25% y un 30% respecto a países como Estados Unidos, cualquier rebaja es bienvenida. Según un informe de la Asociación de Internautas, el sobrecoste fiscal medio de un smartphone de gama alta en España ronda los 250 euros respecto al precio de venta en el mercado estadounidense.

Desde una óptica liberal-conservadora, este movimiento de Samsung es un ejemplo de cómo el libre mercado, y no la intervención estatal, puede reducir los precios para el ciudadano. La empresa ha decidido, por su cuenta y riesgo, absorber parte del coste de lanzamiento para captar clientes. No ha necesitado subvenciones públicas ni ayudas directas del Gobierno. Al contrario, compite ofreciendo un producto superior —con 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, cifras que hace dos años eran propias de un ordenador portátil— a un precio que, descontando el IVA, se acerca a los 990 euros. Si el Estado redujera el tipo impositivo sobre la tecnología al 10%, como ocurre en algunos países nórdicos, el terminal podría costar menos de 1.090 euros, beneficiando a más familias.

Pero no todo son luces. El análisis FORTIS también debe señalar que este descuento inicial podría ser una maniobra para vaciar stock antes de una nueva generación, y que la durabilidad de los plegables sigue siendo un punto débil. Según un estudio de la firma de reparaciones iFixit, las bisagras de los plegables Samsung tienen una tasa de fallos del 8% en el primer año, frente al 2% de los teléfonos tradicionales. Además, la pantalla interna sigue siendo frágil: una caída desde 50 centímetros puede provocar grietas irreparables. Samsung ha mejorado la resistencia en este modelo —la compañía asegura que la bisagra ahora soporta 300.000 pliegues, frente a los 200.000 del modelo anterior—, pero el consumidor debe ser consciente de que un plegable no es un dispositivo tan robusto como un candybar.

Contrapunto necesario: desde la izquierda se suele argumentar que estos precios siguen siendo inaccesibles para la mayoría, y que el Estado debería imponer controles de precios o fabricar teléfonos públicos. Sin embargo, los datos contradicen esa narrativa. Un estudio del Banco de España de 2025 mostró que el 78% de los hogares españoles tiene al menos un smartphone, y que el precio medio pagado por el último terminal fue de 320 euros. El mercado ya ofrece opciones desde 100 euros. Que exista un producto de 1.199 euros no es un problema de accesibilidad, sino de segmentación: quien quiere y puede pagar más por prestaciones superiores, lo hace. Imponer un tope de precio solo generaría escasez y mercado negro, como se ha visto en Venezuela o Argentina.

En definitiva, el nuevo plegable con Android 17 y One UI 9 es una buena noticia para los consumidores españoles que buscan innovación. La rebaja inicial demuestra que la competencia funciona, y que el principal obstáculo para precios aún más bajos no es la codicia empresarial, sino el peso del Estado. Mientras el Gobierno no aborde una reforma fiscal que reduzca la carga sobre la tecnología, seguiremos pagando un sobrecoste innecesario.

Renan Filho
Sobre o autor
Renan Filho
Editor-Chefe do FORTIS News

Editor-chefe do FORTIS News. Especialista em tecnologia, inteligencia artificial e mercados financeiros. Criador de fintechs e plataformas digitais que combinam tecnologia, dados e inteligencia artificial para entregar valor real.