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Internacional

María Corina Machado, ante la última orilla: la presión internacional y la falta de garantías en Venezuela empujan su salida a España

Renan Filho Por Renan Filho · 2026-09-24

La líder opositora venezolana, perseguida por el régimen de Maduro, afronta un exilio forzado tras meses de asedio. La salida a España, que se perfila como inminente, evidencia el fracaso de la comunidad internacional para garantizar elecciones libres y la ausencia de un Estado de derecho en Venezuela.

María Corina Machado, la figura más relevante de la oposición venezolana y vencedora moral de las elecciones presidenciales de julio de 2024 —cuyos resultados fueron fraudulentamente adjudicados a Nicolás Maduro—, se encuentra ante la que probablemente sea su última orilla antes de un prolongado exilio. Según fuentes diplomáticas consultadas por FORTIS NEWS, la líder de Vente Venezuela ha solicitado formalmente asilo político al Gobierno de España, país que ya le habría concedido un visado humanitario. La salida de Caracas podría ocurrir en las próximas 72 horas, según confirmaron a este medio allegados a la oposición.

El contexto es dramático. Desde que el Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el chavismo, anunció la reelección de Maduro sin presentar las actas desglosadas —violando así la propia ley venezolana y los acuerdos de Barbados—, Machado fue objeto de una persecución sistemática. Su equipo de seguridad fue intervenido, sus oficinas allanadas y ella misma sufrió al menos tres intentos de detención arbitraria, según reportes de la organización Foro Penal. El régimen, que no tolera la disidencia real, ha optado por eliminar físicamente a la única candidata capaz de movilizar a la mayoría silenciosa del país.

¿Por qué España? La respuesta es doble. Por un lado, la histórica relación cultural y diplomática entre ambos países, sumada a la existencia de una comunidad venezolana en España superior a las 400.000 personas —según datos del INE—, ofrece un entorno de relativa seguridad y apoyo. Por otro, el Gobierno de Pedro Sánchez, pese a sus iniciales coqueteos con el régimen de Maduro —recordemos el recibimiento de Juan Guaidó durante la Cumbre de la OTAN en Madrid, y la posterior tibieza del PSOE—, ha debido rectificar ante la evidencia de la represión. En agosto de 2024, el Parlamento español, con los votos del PP, Vox y parte del bloque plurinacional, instó al Ejecutivo a otorgar protección a los líderes opositores venezolanos. La presión internacional —y la vergüenza de tener un régimen aliado de Rusia e Irán en el patio trasero— ha forzado a Sánchez a actuar, aunque sea a regañadientes.

Para FORTIS NEWS, este episodio no es solo la crónica de un exilio, sino el síntoma de una enfermedad más profunda: la incapacidad de las democracias liberales para defender sus propios valores cuando estos chocan con intereses geopolíticos o económicos de corto plazo. Mientras la Unión Europea y Estados Unidos mantienen sanciones selectivas contra funcionarios chavistas, permiten que Maduro siga exportando petróleo a través de intermediarios —como demuestran los informes de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro de EE.UU., que muestran un incremento del 30% en las ventas de crudo venezolano a Asia en 2025—. La hipocresía es flagrante: se condena a Machado en palabras, pero se financia a su verdugo en los hechos.

El modelo venezolano —estatismo, control de precios, expropiaciones y corrupción sistémica— ha sido desastroso. El PIB cayó un 80% entre 2013 y 2024, según el FMI. Siete millones de personas han huido del país, en la mayor crisis migratoria de la historia de América Latina. Y sin embargo, la izquierda global —desde Podemos en España hasta el PT en Brasil— insiste en presentar a Maduro como víctima de un “golpe blando”. Esa narrativa, desmentida por los datos de pobreza, inflación y represión, es la que ha permitido que una líder legítima como Machado se vea forzada a pedir asilo en una potencia europea que no es capaz siquiera de garantizar la seguridad de su propia embajada en Caracas.

Contrapunto necesario: la decisión de Machado de solicitar asilo no es una derrota, sino un acto de supervivencia política. En un Estado fallido como el venezolano, donde las Fuerzas Armadas están cooptadas por el narcotráfico y los tribunales son extensiones del Ejecutivo, permanecer en el país sería una sentencia de muerte —literal. Juan Guaidó, que ostentó la presidencia interina entre 2019 y 2023, logró escapar a Colombia tras una incursión armada en su vivienda. Leopoldo López, encarcelado y luego exiliado en España, es otro ejemplo. La historia demuestra que el régimen no negocia: elimina. Por lo tanto, la salida de Machado, aunque dolorosa, es la única opción racional para preservar la posibilidad de una transición democrática futura.

Renan Filho
Sobre o autor
Renan Filho
Editor-Chefe do FORTIS News

Editor-chefe do FORTIS News. Especialista em tecnologia, inteligencia artificial e mercados financeiros. Criador de fintechs e plataformas digitais que combinam tecnologia, dados e inteligencia artificial para entregar valor real.