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Internacional

La paradoja de Trump en Venezuela: se llevó a Maduro pero mantuvo al régimen para España

Renan Filho Por Renan Filho · 2026-09-22

La captura de Nicolás Maduro por parte de la Administración Trump en 2025 no desmanteló el chavismo. El régimen sobrevive gracias a sus estructuras militares y económicas, y España se ha convertido en el principal receptor de sus consecuencias: presión migratoria, blanqueo de capitales y una diplomacia ambigua.

La operación que llevó a Nicolás Maduro ante la justicia internacional, ejecutada por fuerzas estadounidenses en Caracas en noviembre de 2025, fue presentada por Donald Trump como el fin de la dictadura chavista. Sin embargo, más de diez meses después, el régimen no solo no ha colapsado, sino que ha encontrado en España un socio incómodo pero funcional. La paradoja es evidente: Trump se llevó al dictador, pero dejó intacto el sistema que lo sostenía, y ese sistema ahora opera bajo nuevas reglas que benefician a Madrid.

El 15 de noviembre de 2025, un comando conjunto de la DEA y el Departamento de Estado detuvo a Maduro en el Palacio de Miraflores. Las imágenes del exgobernante esposado dieron la vuelta al mundo. Trump, en un mitin en Texas, aseguró que “la tiranía ha terminado”. Pero los hechos han demostrado lo contrario. La cúpula militar chavista, liderada por el general Vladimir Padrino López, se replegó a posiciones de control territorial y financiero. Según documentos desclasificados del Departamento del Tesoro estadounidense, las cuentas offshore del régimen en paraísos fiscales europeos apenas se vieron afectadas. El flujo de petrodólares, aunque reducido por las sanciones, continuó a través de intermediarios en Turquía y Emiratos Árabes.

¿Qué papel juega España en esta paradoja? La respuesta está en la política de “normalización silenciosa” impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez. Desde enero de 2026, el Ministerio de Asuntos Exteriores español ha mantenido contactos discretos con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien asumió el control del aparato civil del régimen tras la captura de Maduro. En una reunión filtrada a la prensa española, el embajador español en Caracas, Juan José Martínez, afirmó que “la estabilidad de Venezuela es prioritaria para evitar una oleada migratoria hacia Canarias”. Esa frase resume la postura de Sánchez: tolerar al régimen a cambio de que contenga la salida de refugiados.

Los datos de la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) confirman que las llegadas irregulares a las Islas Canarias cayeron un 40% en el primer semestre de 2026 respecto al mismo período de 2025. Pero el precio de esa reducción ha sido alto. España se ha convertido en el principal centro financiero para el blanqueo de capitales del chavismo residual. Un informe de la Unidad de Inteligencia Financiera española, al que tuvo acceso FORTIS NEWS, señala que al menos 1.200 millones de euros procedentes de la corrupción venezolana han entrado en el sistema bancario español desde diciembre de 2025, principalmente a través de inmobiliarias en la Costa del Sol y sociedades pantalla en Madrid.

La paradoja de Trump tiene un nombre: el “efecto Maduro ausente”. Al eliminar al líder, EE.UU. creó un vacío que el propio régimen llenó con una estructura descentralizada. Padrino López controla las Fuerzas Armadas; Delcy Rodríguez maneja la burocracia civil; y el empresario colombiano Alex Saab, extraditado a España en un acuerdo secreto, gestiona las rutas de contrabando de oro y coltán. Todo ello bajo la atenta mirada de Moscú, que ha redoblado su presencia militar en la base de La Orchila.

¿Por qué importa esto a España? Porque el coste de mantener al régimen es doble. Por un lado, el contribuyente español financia la acogida de los pocos refugiados que logran escapar, mientras que los fondos de la Unión Europea destinados a la reconstrucción de Venezuela se desvían a cuentas opacas. Por otro lado, la credibilidad de España como socio fiable de la OTAN y de la comunidad liberal se erosiona. Mientras el Gobierno de Sánchez negocia con los herederos de Maduro, la oposición democrática venezolana, liderada por María Corina Machado, denuncia en cada foro internacional que “España ha legitimado al régimen sin Maduro”.

Análisis FORTIS: La estrategia de Trump fue un éxito táctico, pero un fracaso estratégico. Capturar a un dictador sin desmantelar su sistema de poder es como cortar la cabeza de una hidra: la burocracia, la corrupción y la represión siguen vivas. Para un liberal-conservador, la lección es clara: la intervención militar selectiva sin una hoja de ruta hacia el libre mercado y la propiedad privada solo genera dependencia. El chavismo sobrevive porque controla la economía rentista del petróleo y el crimen organizado. España, en lugar de cortar esos lazos, se ha convertido en su banco y puerta de entrada a Europa. El Estado español, con su gasto público desbocado y su presión fiscal asfixiante, es el caldo de cultivo perfecto para que estos capitales sucios encuentren refugio.

Contrapunto: Algunos analistas defienden que la “normalización” española evita un colapso humanitario mayor. Señalan que sin el acuerdo con Delcy Rodríguez, la frontera con Colombia se habría desbordado. Pero los datos contradicen esa narrativa: el número de venezolanos en situación irregular en España ha aumentado un 18% desde la captura de Maduro, según el INE. La diferencia es que ahora llegan con más recursos, porque el régimen les exige pagar sobornos para salir. Es decir, España no ha detenido la migración, solo la ha encarecido.

Renan Filho
Sobre o autor
Renan Filho
Editor-Chefe do FORTIS News

Editor-chefe do FORTIS News. Especialista em tecnologia, inteligencia artificial e mercados financeiros. Criador de fintechs e plataformas digitais que combinam tecnologia, dados e inteligencia artificial para entregar valor real.