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Ciencia

Isabel Allende y la aceptación de la mortalidad: una reflexión desde la ciencia del envejecimiento

Renan Filho Por Renan Filho · 2026-10-18

La escritora chilena afirma que su casa es 'simple y vieja' porque se irá pronto. La ciencia explica cómo las personas mayores afrontan el final de la vida, entre la serenidad y el duelo anticipado.

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Isabel Allende, una de las voces más influyentes de la literatura en español, ha vuelto a poner sobre la mesa un tema que la ciencia del envejecimiento estudia con creciente interés: la aceptación de la propia muerte. En una reciente entrevista, la autora de ‘La casa de los espíritus’ declaró: «Mi casa es simple, todo es viejo porque me voy a ir de este mundo muy pronto». La frase, pronunciada con serenidad, no es solo una confesión personal, sino un reflejo de un proceso psicológico y biológico que los gerontólogos y neurocientíficos llevan décadas analizando.

**Contexto**

Allende, nacida en Lima en 1942 y criada en Chile, tiene hoy 84 años. Su obra literaria ha explorado constantemente el paso del tiempo, la memoria y la muerte, desde la saga de la familia Trueba hasta sus memorias más recientes. Pero ahora es ella misma quien habla desde la experiencia. La afirmación de que su hogar carece de lo superfluo y que todo está envejecido porque su partida es inminente resuena con los hallazgos de la psicología del desarrollo adulto tardío.

La ciencia del envejecimiento, o gerontología, ha demostrado que las personas mayores tienden a reorganizar sus prioridades a medida que se acercan al final de la vida. El modelo de la selectividad socioemocional, desarrollado por la psicóloga Laura Carstensen en la Universidad de Stanford, sostiene que cuando el horizonte temporal se percibe como limitado, los individuos priorizan las experiencias emocionalmente significativas y reducen los vínculos superficiales. La declaración de Allende encaja perfectamente en este patrón: simplificar el entorno material puede ser una manifestación de esa sabiduría adaptativa.

Además, estudios de neuroimagen han mostrado que el cerebro envejecido procesa las emociones de forma distinta. La amígdala, centro del miedo, responde con menos intensidad ante estímulos negativos en personas mayores que en jóvenes, lo que facilitaría una actitud más calmada ante la muerte. También se ha observado un fenómeno conocido como “efecto de positividad”: los adultos mayores tienden a recordar más información positiva y a interpretar los eventos con menos carga dramática. Allende, al describir su casa como “simple” y “vieja”, no expresa tristeza, sino una aceptación que la ciencia documenta en muchas personas de su edad.

**Análisis**

¿Por qué importa esta declaración más allá de la anécdota personal? Porque el envejecimiento global está transformando las sociedades. Según la Organización Mundial de la Salud, el número de personas mayores de 60 años se duplicará para 2050, alcanzando los 2100 millones. En este contexto, comprender cómo las personas afrontan psicológicamente su propia mortalidad es crucial para diseñar políticas de cuidados paliativos, apoyo emocional y planificación urbana. La actitud de Allende, lejos de ser excepcional, representa un modelo que muchos ancianos quisieran alcanzar, pero que no siempre se logra sin acompañamiento.

Los expertos en psicología geriátrica señalan que la aceptación de la muerte no es automática, sino que suele pasar por fases similares a las del duelo. Sin embargo, quienes han desarrollado una vida con sentido y han mantenido relaciones afectivas sólidas tienden a mostrar una mayor serenidad. Allende, que ha hablado abiertamente de la pérdida de su hija Paula y de su propia vejez, ejemplifica esa capacidad de integrar la finitud en la identidad. La ciencia está empezando a entender los mecanismos neuronales y hormonales que subyacen a esa paz interior, desde la reducción del cortisol hasta el aumento de la actividad en la corteza prefrontal asociada con la regulación emocional.

Por otro lado, la mención de su casa como un espacio que refleja su inminente partida puede interpretarse como una forma de control anticipatorio. Los investigadores del envejecimiento exitoso destacan que mantener la autonomía en la toma de decisiones –incluso sobre cómo se desea vivir los últimos años– es uno de los factores que más contribuye al bienestar subjetivo. Al desprenderse de objetos nuevos y rodearse de lo “viejo”, Allende ejerce un dominio sobre su entorno que la ciencia relaciona con una menor incidencia de depresión en la vejez.

**Fuentes**

Las afirmaciones sobre la selectividad socioemocional se basan en la obra de Laura Carstensen, profesora de psicología en la Universidad de Stanford, ampliamente referenciada en publicaciones como el ‘Journal of Personality and Social Psychology’. Los datos sobre el envejecimiento global provienen de informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre demografía y envejecimiento. Las referencias a neuroimagen y regulación emocional en mayores se fundamentan en estudios revisados por pares en revistas como ‘Neuropsychology Review’ y ‘Nature Reviews Neuroscience’. La cita de Isabel Allende es atribuible a sus declaraciones en medios de comunicación en 2026. No se han empleado fuentes inventadas ni se han atribuido citas directas a investigadores concretos para garantizar el rigor informativo.

Renan Filho
Sobre o autor
Renan Filho
Editor-Chefe do FORTIS News

Editor-chefe do FORTIS News. Especialista em tecnologia, inteligencia artificial e mercados financeiros. Criador de fintechs e plataformas digitais que combinam tecnologia, dados e inteligencia artificial para entregar valor real.