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Las obras de ampliación del metro de Málaga han deparado un sorprendente hallazgo arqueológico: los restos de aproximadamente un millar de individuos de época romana han sido descubiertos durante las excavaciones en el trazado de la futura línea 2. El descubrimiento, realizado por el equípo de arqueólogos que supervisa las obras, se ha producido en el entorno de la avenida de Andalucía, donde se ha localizado una extensa necrópolis que data de los siglos I al III d.C. Los trabajos de excavación, que se llevan a cabo con la máxima celeridad y metodología científica, han permitido ya documentar decenas de tumbas, muchas de ellas con ajuares funerarios intactos. El hallazgo ha sido calificado por las autoridades culturales como uno de los más relevantes de la arqueología urbana en España en los últimos años.
**Contexto**
Málaga, conocida en la antigüedad como Malaca, fue un importante puerto romano y un centro comercial clave en la Hispania Ulterior. Ya se habían documentado restos romanos en el centro histórico, como el teatro romano, las termas del Carmen, la factoría de salazones y varios tramos de la muralla. Sin embargo, la magnitud de este nuevo descubrimiento es inédita en la ciudad. La necrópolis se extiende a lo largo de varios cientos de metros y contiene tumbas de diversa tipología, desde simples fosas excavadas en la tierra hasta mausoleos de cierta entidad construidos con sillares. Los arqueólogos han recuperado numerosos objetos funerarios, como lucernas de cerámica, ungüentarios de vidrio, monedas de bronce y algunos elementos de adorno personal, que permitirán datar con precisión el yacimiento y ofrecer información detallada sobre las costumbres funerarias de la Malaca romana. Las primeras estimaciones apuntan a que la necrópolis estuvo en uso durante al menos tres siglos, lo que indica una ocupación estable y próspera.
Las obras del metro se han visto interrumpidas en el área afectada, y se ha establecido un plan de excavación sistemática que podría prolongarse durante varios meses. La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha declarado el yacimiento como Bien de Interés Cultural de manera provisional, lo que garantizará su protección y estudio. El Consorcio del Metro de Málaga, en colaboración con la Delegación Territorial de Cultura, ha reubicado temporalmente los trabajos de infraestructura en otros tramos para no retrasar el calendario global del proyecto. Esta no es la primera vez que el metro malagueño se topa con vestigios arqueológicos; en fases anteriores ya se hallaron restos de una villa romana y de una necrópolis fenicia, pero ninguno con la densidad de enterramientos que ahora se ha descubierto.
**Análisis**
Este descubrimiento no solo enriquece el conocimiento sobre la presencia romana en la costa mediterránea, sino que también plantea interrogantes sobre la gestión urbanística en ciudades con un subsuelo tan rico en vestigios. El hallazgo demuestra que Málaga albergó una población romana mucho más numerosa de lo que se creía, y que su necrópolis principal se extendía más allá del casco antiguo, ocupando terrenos que hoy son parte del ensanche moderno. El impacto es doble: por un lado, científico, ya que permitirá estudiar una muestra poblacional amplia, analizar patrones de salud, dieta y migraciones mediante análisis antropológicos y de ADN antiguo; por otro, social, pues la ciudad tendrá que integrar este patrimonio en su desarrollo futuro, probablemente mediante la musealización in situ de una parte del yacimiento o la creación de un centro de interpretación.
Expertos en arqueología urbana han señalado que el metro de Málaga se suma así a otros ejemplos europeos donde las infraestructuras subterráneas se han convertido en aliadas de la investigación histórica, como ocurrió en Roma durante la construcción de la línea C del metro o en Atenas con el metro de la ciudad. En España, ciudades como Sevilla o Barcelona también han vivido situaciones similares. La lección es clara: la planificación urbanística debe incluir desde el inicio un estudio arqueológico riguroso, no como un obstáculo sino como una oportunidad para redescubrir el pasado. La comunidad científica espera ahora con interés los resultados de los análisis de laboratorio, que podrían ofrecer datos sobre la procedencia de estos individuos, sus condiciones de vida y las causas de muerte. Málaga se prepara para un nuevo capítulo de su larga historia, esta vez escrito con palas y pinceles.
**Fuentes**
El presente artículo se basa en informaciones facilitadas por el Consorcio del Metro de Málaga y la Delegación Territorial de Cultura de la Junta de Andalucía en Málaga, así como en comunicados de prensa difundidos por el Ayuntamiento de Málaga y la Universidad de Málaga, cuyo departamento de Historia Antigua ha colaborado en las labores de identificación de los restos. También se han consultado reportajes anteriores sobre arqueología urbana publicados en medios nacionales como El País y Diario Sur.
Por Renan Filho · 2026-10-25