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El líder de la organización independentista vasca Jardun y un disidente del IRA Provisional celebraron el pasado sábado el Gudari Eguna (Día del Soldado Vasco) en una localidad del sudoeste de Francia, sin que las autoridades galas procedieran a su detención, a pesar de que ambos son reclamados por la justicia española. El acto, que reunió a decenas de simpatizantes, se desarrolló en un ambiente festivo y reivindicativo, y ha desatado una nueva polémica sobre la cooperación judicial entre España y Francia en la lucha antiterrorista.
**Contexto**
El Gudari Eguna es una jornada conmemorativa instaurada en los años setenta por la izquierda abertzale para honrar la memoria de los “soldados vascos” que, según su discurso, lucharon y murieron por la independencia de Euskal Herria. Durante décadas, la fecha estuvo estrechamente ligada a la actividad de ETA, que solía aprovechar la efeméride para realizar ofrendas florales y actos de homenaje a sus militantes fallecidos. Tras el cese definitivo de la violencia de ETA en 2018, el Gudari Eguna ha tratado de reinventarse como una celebración cultural y política, aunque sigue generando controversia por su vinculación con el pasado armado.
Jardun es una organización política que emergió de la escisión de Sortu y se sitúa en el espectro de la izquierda independentista radical. Sus dirigentes han sido acusados en repetidas ocasiones de enaltecimiento del terrorismo y de mantener vínculos con los remanentes del entramado etarra. El líder de Jardun cuyo nombre no ha trascendido en las informaciones sobre el acto, es reclamado por la Audiencia Nacional por su presunta participación en actos de enaltecimiento y por su negativa a condenar la violencia de ETA. Por su parte, el disidente del IRA es un antiguo miembro de la facción autodenominada IRA Auténtico, que ha sido requerido por España en al menos dos ocasiones en relación con actividades terroristas en los años noventa. Ambos residen en Francia de forma irregular, amparados por el sistema legal francés, que en el pasado se ha mostrado reticente a extraditar a personas vinculadas al conflicto vasco e irlandés.
Francia ha sido históricamente un santuario para exiliados de movimientos independentistas vascos e irlandeses. Aunque París ha reforzado la cooperación en materia antiterrorista desde los atentados de 2015, todavía persisten zonas grises en la aplicación de las órdenes europeas de detención y entrega. En este caso, la celebración del Gudari Eguna se llevó a cabo en una localidad del departamento de los Pirineos Atlánticos, donde tradicionalmente se concentra la diáspora vasca. A pesar de que la Policía Nacional española había trasladado a las autoridades francesas la localización del acto y la presencia de los dos reclamados, no se produjo ninguna intervención. Fuentes del Ministerio del Interior español han mostrado su “decepción” por la pasividad gala, aunque han declinado hacer declaraciones oficiales.
**Análisis**
La celebración conjunta del Gudari Eguna por parte del líder de Jardun y de un disidente del IRA no es un hecho aislado: responde a una vieja alianza entre los movimientos independentistas vasco e irlandés, que durante décadas compartieron logística, formación y estrategias de lucha. Ya en los años setenta y ochenta, ETA y el IRA entrenaron juntos en campamentos en Libia y Argelia, y mantuvieron intercambios de explosivos y armamento. Aunque ambas organizaciones han abandonado oficialmente la violencia, sus herederos políticos mantienen lazos simbólicos que se materializan en actos como el de este sábado. Desde una perspectiva cultural, el Gudari Eguna es un ejemplo de cómo una fecha de origen militarista intenta transformarse en una expresión de identidad nacional, aunque la presencia de figuras vinculadas al terrorismo lastra ese proceso.
El impacto diplomático del suceso es significativo. España ha solicitado en reiteradas ocasiones a Francia la extradición de personas vinculadas a ETA y al IRA, pero la respuesta gala ha sido ambivalente. La negativa a detener a los dos protagonistas del acto refuerza la idea de que el territorio francés sigue siendo un refugio para militantes independentistas no arrepentidos. Para el Gobierno español, que ha centrado su política antiterrorista en la deslegitimación de cualquier gesto de homenaje a la violencia, este tipo de eventos suponen un revés en su estrategia de aislamiento de la izquierda abertzale radical. Además, la celebración coincide con el debate sobre la reforma de la Ley de Extradición en Francia, lo que podría endurecer las condiciones para futuras entregas.
**Fuentes**
Información extraída de los comunicados oficiales de la organización Jardun, del historial de actos del Gudari Eguna recogido por medios vascos como Naiz y Berria, y de las declaraciones institucionales del Ministerio del Interior español, así como de los antecedentes judiciales sobre la cooperación antiterrorista hispano-francesa. No se han utilizado nombres propios de los implicados para evitar incurrir en informaciones no verificadas.
Por Renan Filho · 2026-10-25