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El Gobierno de España ha anunciado este lunes su intención de prorrogar durante dos años adicionales la limitación extraordinaria de las rentas de alquiler y de mantener la prohibición de desahucios para hogares vulnerables hasta, al menos, 2028. La medida, que deberá ser aprobada en el Consejo de Ministros y convalidada posteriormente en el Congreso, forma parte del paquete de emergencia habitacional que el Ejecutivo negocia con sus socios de investidura. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, han confirmado la iniciativa en una comparecencia conjunta, aunque sin precisar aún los detalles técnicos del decreto.
**Contexto**
Esta nueva prórroga se enmarca en la política de control de precios que el Gobierno activó por primera vez en marzo de 2022, en plena crisis inflacionista derivada de la guerra en Ucrania. Desde entonces, la medida se ha renovado en varias ocasiones, siempre con el respaldo de los socios parlamentarios de la coalición, pero con la oposición frontal de la patronal inmobiliaria y de las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular. La Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid y la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias han criticado reiteradamente la iniciativa, argumentando que reduce la oferta de vivienda en alquiler y desincentiva la inversión.
Según los datos oficiales del Índice de Precios de Consumo (IPC) publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la vivienda ha sido uno de los componentes que más ha presionado la inflación en los últimos meses, con una subida interanual que ha superado en varias ocasiones la media general. Además, el Observatorio de la Vivienda del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha detectado un incremento sostenido de los precios del alquiler en las grandes ciudades, especialmente en Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga, donde la demanda supera ampliamente la oferta disponible.
La nueva prórroga, que se aplicaría a los contratos firmados antes de la entrada en vigor de la Ley de Vivienda de 2023, mantendría el tope del 2% para las actualizaciones anuales de renta. Para los nuevos contratos, el Gobierno pretende consolidar el índice de referencia que sustituirá al IPC, un mecanismo que ya se aplica en algunas comunidades autónomas y que busca moderar las subidas en zonas tensionadas. La ministra Rodríguez ha insistido en que la medida no es una intervención permanente, sino una herramienta excepcional para proteger a las familias más vulnerables mientras se impulsa la construcción de vivienda pública.
**Análisis**
La decisión del Ejecutivo llega en un momento de máxima tensión política y social. Los sindicatos de inquilinos, como el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, han convocado movilizaciones para exigir medidas más contundentes, mientras que las patronales del sector advierten de que la prórroga podría agravar la escasez de oferta. El Banco de España, en su último informe anual, ya señaló que el mercado del alquiler en España sufre un desequilibrio estructural que no se resolverá únicamente con controles de precios, sino con un aumento significativo de la oferta de vivienda asequible.
La prórroga de los alquileres y la prohibición de desahucios hasta 2028 tendrá un impacto directo en el sector tecnológico inmobiliario, conocido como proptech. Las plataformas digitales de gestión de alquileres y los servicios de análisis de datos de mercado tendrán que adaptar sus algoritmos a las nuevas restricciones, mientras que las empresas de gestión de impagos y los servicios jurídicos especializados en lanzamientos verán reducido su ámbito de actuación. Por otro lado, las empresas de construcción modular y las cooperativas de vivienda en cesión de uso podrían beneficiarse de un mayor interés institucional por modelos alternativos al alquiler tradicional.
El Gobierno defiende que la prórroga es necesaria para evitar una ola de desahucios en un contexto de tipos de interés elevados y de inflación persistente. Sin embargo, los expertos consultados por este portal coinciden en que la medida, por sí sola, no resolverá el problema de fondo. La falta de suelo público, la burocracia urbanística y la escasa inversión en vivienda protegida son factores que requieren soluciones a medio plazo. La ministra Rodríguez ha anunciado que el Ejecutivo trabaja en un plan de choque para movilizar suelo público y agilizar los permisos de construcción, pero no ha dado plazos concretos.
**Fontes**
La información ha sido contrastada con las declaraciones públicas de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. También se han tenido en cuenta los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el IPC, el informe anual del Banco de España sobre el mercado de la vivienda y las comunicaciones oficiales del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Las reacciones de la patronal inmobiliaria y de los sindicatos de inquilinos han sido recogidas de sus respectivos comunicados públicos.
Por Renan Filho · 2026-09-28