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Internacional

España boicotea el discurso de Netanyahu en la ONU: un gesto vacío que debilita la diplomacia

Renan Filho Por Renan Filho · 2026-09-24

El Gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado que España no estará presente durante la intervención del primer ministro israelí ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Una decisión que, lejos de presionar a Israel, solo evidencia la deriva ideológica de la política exterior española y su coste para los intereses nacionales.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español confirmó este jueves que la delegación de España abandonará el hemiciclo de la Asamblea General de la ONU cuando el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, tome la palabra. La medida, según fuentes diplomáticas citadas por la agencia EFE, responde a la "grave situación humanitaria en Gaza" y a la "falta de avances hacia una solución de dos Estados". Sin embargo, el boicot no es vinculante ni modifica la agenda del organismo multilateral.

España se suma así a otros países como Bélgica, Irlanda y Noruega, que también han anunciado su ausencia. La decisión se produce en un momento en que el Ejecutivo de Sánchez trata de consolidar un bloque crítico con Israel dentro de la Unión Europea, pero choca con la postura de Alemania, República Checa o Hungría, que defienden el diálogo directo con Tel Aviv.

Para entender el contexto, Netanyahu fue invitado por la presidencia rotatoria de la Asamblea General, un derecho que corresponde a cualquier Estado miembro. Su discurso se espera que aborde la situación de seguridad en Oriente Próximo, la amenaza de Irán y los esfuerzos por normalizar relaciones con Arabia Saudí. España, en cambio, prefiere una declaración de principios que no tiene consecuencias prácticas sobre el terreno.

¿Por qué importa esta decisión? Porque la ONU es el foro por excelencia para la diplomacia multilateral. Boicotear a un orador es renunciar a la capacidad de influir, debilitar la institución y caer en el gesto simbólico vacío. Además, España demuestra una inconsistencia estratégica: mientras pide más presencia internacional en Ucrania o en el Sahel, se ausenta cuando toca escuchar a un aliado democrático como Israel. La política exterior no puede ser selectiva según la simpatía ideológica de turno.

Análisis FORTIS: Desde una perspectiva liberal-conservadora, este boicot es un error de manual. Israel es la única democracia funcional de Oriente Próximo, con un poder judicial independiente, elecciones libres y una economía de mercado que ha generado innovación tecnológica reconocida mundialmente. Ignorar a su primer ministro en la ONU no solo es una falta de respeto, sino que contradice el interés nacional español. España necesita socios comerciales fiables, inversión extranjera y alianzas geoestratégicas —e Israel es un actor clave en tecnología, defensa y energía. Con una deuda pública que supera el 110% del PIB y un paro juvenil del 28%, el Gobierno de Sánchez debería centrarse en reformas que atraigan capital y empleo, no en gestos que alejan a potenciales inversores.

Contrapunto: Los defensores del boicot argumentan que es una señal de rechazo a la política de asentamientos y a la ofensiva militar en Gaza. Sin embargo, este tipo de acciones rara vez modifican la conducta de los gobiernos. Al contrario, refuerzan la narrativa de que las críticas a Israel son meramente políticas y no basadas en hechos. Datos de la ONU muestran que desde 2005 se han presentado más de 300 resoluciones contra Israel en la Asamblea General, sin que ninguna haya logrado un cambio significativo. Mientras tanto, regímenes autoritarios como Irán o Siria, que violan sistemáticamente los derechos humanos, reciben un tratamiento mucho más laxo. La coherencia moral exige igualdad de trato.

La reacción de Israel no se ha hecho esperar. En un comunicado oficial, la oficina del primer ministro calificó el boicot de "hipócrita" y recordó que España "recibe miles de millones en fondos europeos mientras critica a quienes se defienden del terrorismo". La embajada israelí en Madrid ha convocado a medios para responder a lo que consideran una "campaña de deslegitimación". En redes sociales, diplomáticos israelíes han compartido datos sobre la ayuda humanitaria que Israel permitió entrar a Gaza en 2024, contradiciendo la narrativa de bloqueo total.

En definitiva, la decisión de Sánchez es un ejercicio de postureo político que ni acerca la paz ni defiende los intereses de España. En un mundo donde las alianzas y la credibilidad importan, boicotear discursos no es diplomacia, es ruido.

Renan Filho
Sobre o autor
Renan Filho
Editor-Chefe do FORTIS News

Editor-chefe do FORTIS News. Especialista em tecnologia, inteligencia artificial e mercados financeiros. Criador de fintechs e plataformas digitais que combinam tecnologia, dados e inteligencia artificial para entregar valor real.