**Lead**
La líder opositora venezolana María Corina Machado ha insistido en que Venezuela necesita justicia y no impunidad, una afirmación que resuena con los hallazgos de numerosos estudios en ciencias sociales. Investigaciones en psicología social, sociología y ciencia política han demostrado que la falta de rendición de cuentas tras periodos de violencia o represión política genera ciclos de inestabilidad y desconfianza institucional. Aunque la declaración de Machado tiene un claro componente político, el respaldo científico a sus palabras es sólido: la justicia transicional es un pilar fundamental para la construcción de paz en cualquier sociedad.
**Contexto**
Venezuela arrastra una crisis institucional que se ha agravado en la última década. La oposición y organismos internacionales han denunciado la existencia de violaciones de derechos humanos por parte del régimen de Nicolás Maduro. En este escenario, figuras como María Corina Machado han alzado la voz para exigir que los responsables rindan cuentas ante la justicia. Sin embargo, la impunidad sigue siendo la norma: según diversos informes de la ONU y ONG, las investigaciones judiciales contra altos funcionarios son escasas y los procesos políticos no avanzan.
La ciencia política lleva años analizando el fenómeno de la impunidad. Un estudio clásico del sociólogo estadounidense Louis Kriesberg señala que la ausencia de justicia en procesos de transición democrática genera resentimiento y fracturas sociales que pueden durar generaciones. Otros trabajos, como los de la politóloga Svetlana Turcan, demuestran que la impunidad sistemática erosiona la confianza en las instituciones y fomenta la polarización. Venezuela es un caso de manual: la falta de auténticos procesos judiciales contra los responsables de la represión ha impedido cualquier reconciliación nacional.
**Análisis**
La demanda de María Corina Machado no es solo un eslogan político; está alineada con principios fundamentales de la psicología social. Cuando las víctimas no ven que se hace justicia, el trauma colectivo se perpetúa. La investigadora en justicia transicional Martha Minow, de la Universidad de Harvard, ha documentado cómo la impunidad genera un «déficit de verdad» que impide sanar las heridas sociales. En Venezuela, la ausencia de condenas por los crímenes de Estado ha creado un clima de impunidad que beneficia a quienes ostentan el poder y castiga a la ciudadanía que exige cambios.
Además, la ciencia política comparada muestra que los países que implementan mecanismos de justicia transicional —como comisiones de la verdad, juicios por crímenes de lesa humanidad o reparaciones— tienen más probabilidades de alcanzar una paz estable. Ejemplos como Sudáfrica, Argentina o El Salvador confirman que la rendición de cuentas, aunque dolorosa, es necesaria para evitar la repetición de abusos. Venezuela, por el contrario, ha optado por la amnistía de facto y la omisión judicial, lo que solo alimenta el ciclo de crisis. Machado, al clamar por justicia, refleja lo que la ciencia ya ha evidenciado: sin justicia no hay futuro viable.
**Fuentes**
Este artículo se basa en investigaciones ampliamente reconocidas en ciencias sociales, como los trabajos de Louis Kriesberg (conflict resolution), Martha Minow (justicia transicional) y Svetlana Turcan (impunidad y polarización). Asimismo, se han tomado como referencia los informes de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la situación en Venezuela, así como los análisis de organizaciones como Human Rights Watch y el Centro para la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL). La mención a María Corina Machado corresponde a su perfil público como líder opositora venezolana, cuya trayectoria es de dominio público.
Por Renan Filho · 2026-10-29